“Funcionalidad familiar y conducta de riesgo en estudiantes de nivel medio superior Jonuta, Tabasco 2011”
Autores: Lizbeth Hernández-Castillo, Nelly R. Cargill-Foster, Gabriela Gutiérrez-Hernández
Palabras claves: Funcionalidad familiar, conductas de riesgo, estudiantes.
El articulo evidencia el estudio sobre la
Funcionalidad familiar y conducta de riesgo en estudiantes de nivel medio
superior en el municipio de Jonuta;
desde el estudio se considera la funcionalidad familiar como la capacidad para
enfrentar las diferentes etapas del ciclo vital y las crisis por las que
atraviesa.
En este
sentido, los autores describen la funcionalidad familiar a conducta de riesgo
en estudiantes de nivel medio superior, para ello aplicaron dos cuestionarios en una muestra de 100 estudiantes con edades
entre los 15 y 19 años de edad; mediante los cuales se indagaban datos
sociodemográficos, la percepción de la funcionalidad familiar; así como el
consumo de alcohol, tabaco, otras drogas y el inicio de vida sexual activa.
Determinando que los problemas de salud que involucran a los jóvenes son consecuencia de conductas de riesgo, tales como, el consumo excesivo de alcohol, tabaco, otras drogas e inicio de vida sexual precoz, en las que no utilizan mecanismos de protección además de ser con múltiples parejas. Todo esto unido a otras conductas como conducir a temprana edad y sin los elementos de protección adecuados, además del uso de armas blancas o de fuego.
Los
resultados de la investigación realizada fueron: 56% pertenecen al género
femenino y 44% masculino, con un rango de edad entre 16 y 17
años y una media de 16.85 años. Desde la
aplicación de la Prueba de Percepción del Funcionamiento Familiar SS-FIL, el
48% de las familias son Moderadamente Funcional, el 29% Disfuncional, el 21%
Funcional y 2% Severamente Disfuncional.
Respecto
a las adicciones el 32% ha consumido alcohol y un 24% reportó el inicio del
hábito de fumar; el consumo de drogas es del
8%, siendo la marihuana la mayor droga de consumo. El 45% de la población estudiada tiene vida
sexual activa, con edad de inicio de 15 años, esta misma observada en todas
estas conductas de riesgo.
En el
estudio se resalta la importancia y responsabilidad de la familia en el proceso
de formación y desarrollo humano de quienes la conforman, dado que es el centro
de formación en valores, jugando un rol importante en la prevención y
tratamiento del inicio de consumo de sustancias.
El análisis de los resultados encontrados la
investigación identifica las principales conductas de riesgo que afectan a la
población de adolescentes y a partir de
ello, adecuar políticas públicas para la atención de dicho grupo poblacional;
también teniendo presente la relevancia
de los problemas, consideran el diseño de programas de intervención educativos
y de difusión a mediano plazo.
Desde los
contenidos analizados es posible reconocer que existen diferentes problemáticas
que afectan las familias, entre estos, los adolescentes se convierten en una
población vulnerable que requiere ante situaciones que emergen de la
cotidianidad, ser intervenidos, entendiendo la Intervención, como una actividad
dirigida a la solución de un problema práctico abordado con una estructura
conceptual (Blanco y Rodriguez, 2007 pag. 27), y teniendo presente que la
intervención permite que exista una involucración por parte de los integrantes
del grupo focalizado en la búsqueda de las transformaciones.
Cabe resaltar que además, de los factores de
riesgo identificados en los que la disfuncionalidad familiar puede ser
incidente, también, factores como la desigualdad social, en los que la pobreza
afecta a variadas poblaciones, el no mejoramiento de la calidad de vida, las
faltas de oportunidades, el poco o nulo acceso a la educación contribuyen a que
adolescentes al no tener un direccionamiento sólido tomen otras opciones que
bien pueden nutrir la pobreza misma, siendo padres a temprana edad,
incrementándose el tipo de familia monoparental, sobre todo asumida por la
mujer.
Diferentes
autores han considerado o conceptualizado sobre la desintegración familiar, una
de estas es: “La desintegración familiar debe de entenderse no necesariamente
como la separación y/o el divorcio, sino que es la descomposición de las
relaciones entre miembros de una familia originando conflictos irresueltos y/o
mal resueltos en su interior produciendo la carencia de proyectos comunes entre
los integrantes de una familia.” (LAURENS, 2006).
Es así
como las adicciones, (drogas, alcohol), entre otros hechos se constituyen en
causa de desintegración familiar, donde el adolescente, sufre consecuencias y
deja de ver a sus padres como los mentores de su desarrollo personal, emocional
e integral para la vida.
Por ello,
desde las políticas públicas se requiere programas de acción que garanticen el
bienestar de la familia, unido a procesos de intervención en la familia, en las
que partiendo de un diagnostico se promuevan las acciones pertinentes que
contribuyan a la solución de diferentes problemáticas o situaciones que se
visualizan en el interior de estas, independientemente de su tipo o forma de
constitución, promoviendo el fortalecimiento de su bienestar físico, emocional
y a la vez psicosocial, mediada por acciones preventivas y educativas, entre
otras.
El psicólogo, como profesional que interviene
a la familia, debe contribuir al desarrollo humano de sus integrantes para que
sea competente a lo largo de su ciclo de vida, manteniendo la confidencialidad
de lo que le sea conferido, respetando la dignidad de quienes
son asistidos por su ejercicio; el psicólogo deberá realizar siempre sus intervenciones en concordancia con los principios eticos y/o bioeticos propios del quehacer, buscando siempre el bienestar de cada individuo y del sistema familiar.


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