La cohesión-integración versus la fragmentación social desde una perspectiva relacional
Este articulo es presentado por:
Carlos Lozares.
Joel Martí .
José Luis Molina.
Alejandro García-Macías
Resumen:
El artículo analiza los conceptos de inclusión, cohesión e integración
social versus exclusión y fragmentación social desde una perspectiva relacional.
Dichos conceptos se contextualizan y articulan desde el marco teórico del capital
social y se expresan operativamente mediante indicadores de análisis de redes
sociales. En el plano empírico, se analiza la estructura de los indicadores
relacionales y se observa su asociación con variables atributivas socio-demográficas.
Los resultados obtenidos muestran que las personas entrevistadas que residen en
entornos metropolitanos y que participan en el mercado de trabajo tienen redes
personales menos cohesivas, aunque de la fragmentación de las redes personales no
se pueden inferir directamente determinadas posiciones sociales, al menos sin
considerar otros aspectos atributivos y contextuales.
PALABRAS CLAVE: Análisis de redes sociales, redes personales, cohesión social,
integración social, fragmentación social.
Este artículo no pretende abarcar esta amplitud de significados ni tampoco proponer ninguna síntesis entre ellos, sino tratarlos desde un punto de vista relacional y grupal; esto es, como una propiedad estructural de las redes sociales y particularmente de las redes personales, retomando conceptos y datos ya tratados en textos precedentes del mismo equipo de investigación (Lozares et al. 2011; Lozares, Verd y Barranco, 2013).
La diferenciación social ha sido habitualmente tratada en sociología desde una
perspectiva atributiva: las personas son clasificadas en grupos o colectivos según
una distribución desigual de los recursos apropiados o atribuidos. La naturaleza de
dichos recursos establece los diferentes criterios de diferenciación social, tales como
los económicos, laborales, educativos, residenciales; pudiendo todos ellos generar
diferencias de poder y prestigio. A su vez, estos estatus diferenciales pueden
condicionar con mayor o menor intensidad los resultados y la apropiación de nuevos
recursos que se producen en el decurso de la interacción social.
Lo que interesa en este artículo es abordar el fenómeno de la diferenciación social
desde una perspectiva relacional, entendiendo las relaciones sociales como parte del
mecanismo que la produce.
Para ello se abordan los conceptos de inclusión,
cohesión e integración social versus exclusión y fragmentación social. Todos ellos
son muy utilizados en sociología y genéricamente en otras ciencias sociales, aunque
con una amplia diversidad de definiciones que frecuentemente se encabalgan.
Si bien en la literatura se ha discutido las vinculaciones existentes entre estos
conceptos (ver por ejemplo Phillips, 2003; Oxoby, 2009; Klein, 2013)
frecuentemente se ha hecho desde una perspectiva exclusivamente atributiva (en
función de los recursos, comportamientos y/o actitudes de personas agregadas en
grupos o colectivos). Por otro lado, algunos de estos conceptos suelen entenderse
como propiedades de los individuos (por ejemplo, el grado en que las personas
tienen mayor o menor inclusión e integración en una comunidad), mientras que otros
se conciben como propiedades de los grupos o comunidades (como la cohesión
social). Para ello el capital social constituye el marco teórico más pertinente. La
idea de fondo consiste en proponer un cambio en la manera de establecer la
configuración de la estructura social, pasando de clasificaciones por los recursos
atributivos a las relaciones en tanto que generadoras primarias de estatus y
posiciones sociales. En todo caso, no se trata de un enfoque opuesto al atributivo,
sino de tener en cuenta las relaciones como aspecto básico en los procesos de
diferenciación social.
El primer objetivo del artículo consiste pues en articular tales conceptos con el objetivo de albergarlos en compuestos teóricos más amplios bajo un criterio relacional.
El segundo objetivo consiste en elaborar un sistema conceptual y de indicadores
que sea operativo bajo la Teoría y Análisis de Redes Sociales (TARS) y que dé
cuenta empírica del modelo teórico para, a continuación, confrontar este sistema
operativo con variables atributivas.
Marco conceptual:
Inclusión, exclusión y fragmentación social
La pareja conceptual “inclusión” versus “exclusión social” es ampliamente
utilizada en la literatura, aunque su polisemia y la dificultad para traducirla en
definiciones operativas ha llevado a algunos autores a sugerir su abandono (Oxoby,
2009).
Si bien estos conceptos expresan genéricamente la idea de menor o mayor acceso
a recursos económicos y políticos, su concreción varía en diferentes tradiciones y
autores (Berman y Phillips, 2000; Jordan, 1996; Levitas, 2006; Paugam, 1996;
Rodgers, Gore y Figueiredo, 1995; Room, 1995; Walker y Walker, 1997). Estivill
(2003) y Levitas (2006), por ejemplo, consideran la exclusión como procesos
confluentes de ruptura social en ámbitos diversos como son la economía, la política
y la sociedad: la pobreza o los bajos salarios, viviendas insalubres, los entornos
criminógenos y la desintegración familiar. Oxoby, por su parte, manteniendo una
concepción atributiva del concepto, traslada el concepto a la esfera perceptual: la
inclusión-exclusión se referiría a "cómo la persona percibe su acceso a instituciones
y recursos en el marco de la toma de decisiones" (2009:1137).
Con todo, en el concepto de exclusión social también se introduce una segunda
idea, la de ausencia o debilidad relacional. Aunque en ocasiones ésta se encuentra
implícita en las definiciones, algunos autores (por ejemplo, Avramov, 2002; Subirats
et al., 2004) señalan explícitamente el aislamiento, la marginación y la debilidad de
lazos sociales como componentes definitorios de la exclusión.
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